Introducción: Rompiendo el Juego del Miedo

El teléfono suena. Del otro lado, una voz urgente y amenazante: «Tenemos a un familiar secuestrado»«Debe dinero a una institución gubernamental» o «Tiene un problema grave con su paquete o servicio». El corazón se acelera, el pulso se dispara y la mente entra en modo pánico. Es el objetivo principal del extorsionador: nublar tu juicio con miedo.

En ese momento crítico, la reacción más poderosa es la calma. Mantener la cabeza fría no solo te protege a ti, sino también a tu familia y tu patrimonio. Esta guía te proporcionará los pasos concretos para desarmar una extorsión telefónica sin caer en el pánico.

Paso 1: No entres en Pánico, Entra en modo Alerta

La reacción inicial es la más importante. Respira profundamente. Recuerda: es muy probablemente una mentira elaborada. Los extorsionadores usan tácticas de alto impacto para que no tengas tiempo de pensar.

Qué NO hacer: No confirmes ni des ningún dato personal (nombres, direcciones, números de cuenta). Ellos pueden estar «pescando» información para hacer su mentira más creíble.

Qué hacer: Toma una bocanada de aire. Repítete mentalmente: «Esto es una trampa. Mantén la calma».

Paso 2: Verifica la información de inmediato (Sin Colgar)

El cuento más común es el del «falso secuestro» o «secuestro virtual». La voz grita y alguien llora de fondo. Tu misión es verificar sin alertar al delincuente.

Pregunta inteligente: Si dudas, haz una pregunta que solo la persona real podría responder: «¿Cómo se llama mi perro?» o «¿Qué color es mi auto?». Los extorsionadores casi siempre fallan.

Estrategia clave: ¡Verifica en silencio! Si dicen tener a tu hijo, sobrino o cónyuge, intenta contactar a esa persona directamente y de inmediato mediante otro medio (un mensaje de WhatsApp, una llamada a su teléfono real). Si es un problema con un paquete, cuelga y llama directamente a la empresa usando el número oficial de su página web, no el que te dieron en la llamada.

 

Paso 3: Corta la Llamada (Tú Tienes el Control)

No estás obligado a escuchar. No necesitas ser «educado» con un criminal.

Acción inmediata: Simplemente cuelga. Colgar no empeorará la situación. Al contrario, les quita el poder.

Frases para terminar la llamada con firmeza:

«Ya verifiqué que mi familiar está a salvo. Sé que esto es una extorsión.»

«No estoy interesado. No vuelva a llamar.»

«Cualquier asunto legal se manejará con las autoridades correspondientes.»

 

Paso 4: Reporta el Intento de Extorsión

Tu reporte ayuda a las autoridades a rastrear estos patrones delictivos y proteger a otros.

Información útil para el reporte: Número telefónico del extorsionador, hora de la llamada, el «argumento» que usaron y cualquier detalle que recuerdes de la voz o el fondo.

¿A quién reportar?

México: Llama al 911 o al número de la Policía Cibernética de tu estado.

España: Guardia Civil (062) o Policía Nacional (091).

Colombia: CAI Virtual de la Policía Nacional.

Cualquier país: Contacta a tu fiscalía o autoridad anti-fraude local.

 

Paso 5: Protección a Largo Plazo (Prevención Industrial y Personal)

La seguridad es un proceso continuo.

  • Para tu Hogar: Educa a tu familia. Esta es la barrera más importante. Todos en casa, incluyendo adultos mayores y empleados domésticos, deben conocer esta estafa. Establezcan una palabra clave familiar que solo ustedes conozcan para casos de emergencia real.
  • Para tu Empresa/Industria: Capacita a tu personal. El «fraude del CEO» o la «suplantación de proveedores» son variantes comunes en el ámbito industrial. Implementa protocolos estrictos de verificación para cualquier transferencia de dinero o cambio de datos bancarios. Nunca se autoriza por teléfono.

 

Conclusión: Tu Calma es tu Mejor Defensa

Una extorsión telefónica es un ataque psicológico. Al reaccionar con tranquilidad, metodología y escepticismo, le quitas todo su poder.

Resumen de Acciones Clave:

  1. Respira y mantén la calma.
  2. Verifica la información sin dar datos.
  3. Corta la comunicación.
  4. Reporta el incidente a las autoridades.
  5. Educa a tu círculo y fortalece tus protocolos.

Comparte esta información con tus seres queridos. La difusión es una forma de protección comunitaria. ¡Juntos podemos hacerle el trabajo más difícil a los delincuentes!

 

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